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Motorproyect.es: "PRUEBA INVICTA ELECTRIC D2S"

Hoy pasa por nuestras manos un «cochazo». Bueno; es un coche, lo de «cochazo» lo digo en plan mitad jocoso y mitad verídico. ¿Por qué digo lo de «cochazo»?. Pues realmente para lo que está diseñado, podríamos considerarlo como tal, ya que existen pocos rivales directos al Invicta Electric D2S y como vehículo urbano no tiene parangón.

Es una solución notable para circular por nuestras atestadas ciudades. Inteligente, con un equipo de serie muy atractivo y dotado, muy compacto, divertido, personalizable y eléctrico 100%. ¿Se os ocurren mayores virtudes para un vehículo destinado a las grandes urbes?

Invicta Electric es una marca novedosa que comercializa desde patinetes, motocicletas o cuadriciclos, pasando por su producto estrella, el que ha pasado por nuestra criba, el Invicta Electric D2S. Bueno; también cuenta con una gama de vehículos comerciales de «último kilómetro», pero eso es «harina de otro costal». Todos son eléctricos y tienen ese aire urbano, tan anhelado por muchos.

El D2S es un urbano de referencia y no pertenece a ningún gigante automovilístico. En realidad es una versión europeizada de un vehículo chino con las mismas características llamado Zhidou, pero que ha sido remozado y rebautizado en Italia para el resto de Europa.

Sus medidas son muy recogidas, ideal para esos trayectos en ciudad y poder aparcar casi en cualquier lugar. Con 2,8 metros de longitud, 1,5 de anchura y 1,55 de altura, se configura como todo un urbanita, aunque a simple vista, parece más un coche que se conduce sin carnet que realmente lo que es. No os preocupéis; Invicta Electric también tiene uno de esos modelos llamado Eidola, con un atractivo inusitado para rodar por la urbe, con formas muy compactas y aprovechables, divertido, con una apariencia más proporcionada y que podemos adquirir a partir de los 16 años. Pero el D2S es un auténtico coche eléctrico. De hecho; es el coche eléctrico más barato que se puede comprar y, con ayudas el Plan Moves III y demás; se nos queda en unos atractivos 10.500 euros, más o menos.

Su frontal destaca, sobre todo por su parrilla cromada. Tiene un pequeño aire a los Aston Martin de antaño y viste muy bien su imagen, aunque cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. No necesita tanta refrigeración al ser eléctrico, pero es un guiño que le da mayor visibilidad al conjunto.

Sus faros principales son halógenos, aunque nos ofrecen una gran visibilidad en horas nocturnas y tienen una característica forma ovoide. En el paragolpes tiene incorporadas las luces diurnas y el capó delantero es corto y está bastante inclinado, por lo que, además de ofrecernos una gran visibilidad, tenemos bastante claros los límites del vehículo. Por cierto, me llamó mucho la atención su peso, tanto, que al levantarlo para hacer fotos del motor eléctrico me quedé con él en las manos. No, no era un fallo garrafal, sino que es una pieza de plástico desmontable de una manera muy sencilla para tener una mayor accesibilidad al motor. No os asustéis.

La visión lateral es bastante curiosa y es en esa percepción en la que podemos pensar que es un coche que se conduce sin carnet. Eso es debido a su recortada longitud y su elevada altura al respecto que parece desproporcionada. Nos llama mucho la atención la corta distancia entre ejes y las ruedas estrechas situadas en los extremos, que montan unas vistosas llantas de 14″ delante y 15″ detrás. No es necesario más, ya que con este coche tampoco es que vayamos a ir a velocidades estratosféricas.

En la zaga nos encontramos con trazos muy verticales, con una gran luneta que nos ayuda a que tengamos una gran visibilidad y buenas referencias respecto a donde está el final del conjunto, unos pilotos grandes y un paragolpes profuso que incluye la luz central antiniebla y en el que se distinguen perfectamente los sensores de aparcamiento traseros. El único atisbo de dinamismo que observamos en un pequeño alerón situado por encima de la luna.

También nos encontramos algún atisbo de deportividad y personalización en los retrovisores, que además de incorporar luces intermitentes, están pintados en diferente color al del resto de la carrocería. Y es que Invicta Electric, además de tener una gama muy fresca, urbana y divertida, también dispone de numerosos vinilos para que nuestro medio de locomoción (eléctrico en movimiento) sea único e irrepetible. Por supuesto el D2S no es una excepción.

Abrimos el portón del maletero y nos encontramos un cubículo suficiente para nuestros quehaceres diarios, aunque el borde nos queda un poco elevado y los cables de recarga ocupan cierto espacio. No obstante, se puede aprovechar bastante y ese maletero es profundo y abarca toda la parte posterior, ya que en esa zona no cuenta con plazas.

Sí, habéis leído bien. El Invicta Electric D2S es un auténtico biplaza. Abrimos las puertas y nos encontramos con un habitáculo de tintes deportivos (aunque no lo sea), con unos preciosos y aparentes asientos revestidos en cuero y ante con los reposacabezas integrados. Sujetan bien el cuerpo y son muy confortables, aunque tienen un efecto más visual que efectivo, ya que el D2S es un coche urbanita y no es necesario que los asientos nos sujeten extremadamente bien en curva. Aún así, son muy cómodos y deportivos.

Ante nosotros se nos presenta un salpicadero muy atractivo, poco usual en vehículos de esta índole. Vale, es estrecho y tiene pinta de que es plano y no está orientado ligeramente hacia el conductor, aunque no hace falta, precisamente, por sus medidas totales. Todo lo encontramos muy a mano.

El volante es multifunción, aunque los botones son un poco duros y toscos de accionar. No es un problema, pero comparado con otro tipo de vehículos es un pequeño detalle que se nota. La dirección era ligera, pero estaba tan asistida que nos hacía corregir ligeramente nuestro giro. Está muy bien para que no nos cueste mucho circular entre el tráfico y para aparcar sin esfuerzo, pero había que corregir de vez en cuando.

La instrumentación era simple, pero nos ofrecía la información indispensable. A los lados existían dos marcadores iluminados que nos indicaban la carga de la batería y lo que estamos consumiendo al instante. Ambos marcadores están iluminados, pero sufren bastante los reflejos y las incidencias de los rayos solares, así que cuando hace mucho sol, es bastante complicado ver con nitidez esa información y controlarla.

En el centro tenemos un display digital muy sencillo de interpretar, con la información suficiente e inherente a nuestra conducción. Nos marca las revoluciones, la velocidad, los kilómetros recorridos, la marcha que tenemos engranada y la hora. Simple, sencillo y efectivo. También en una zona baja disponemos de dos botones para poner a cero los marcadores o mirar algunos menús disponibles en el ordenador de a bordo, aunque están en una situación poco ergonómica y accesible.

Algo que agradecíamos es que en una posición de privilegio nos encontramos con una gran pantalla táctil poco usual en un urbano como este. Tiene 9″ y un funcionamiento correcto. La verdad es que hacerse al sistema nos llevará un poco de tiempo, pero una vez que nos hayamos acostumbrado, nos moveremos entre las diferentes opciones sin problema.

Y la verdad es que nos equipaba de todo, ya que el sistema incluía gadgets como el navegador y la cámara de visión trasera, otro elemento poco habitual en coches como este. Su visibilidad era correcta y mucho más que suficiente para tratarse de un vehículo urbano.

Debajo nos encontramos con los mandos del sistema de aire acondicionado, mucho más simple, efectivo y menos pesado que incorporar un sistema de climatización completo, además de contener un poco más el consumo eléctrico. Debajo de ese sistema de aire acondicionado, nos encontramos con un espacio diáfano para descongestionar y desahogar el habitáculo y no plagarlo de mandos o bandejas innecesarios.

Por último, entre los dos asientos nos encontramos con el selector del cambio en forma de ruleta. Es una solución muy simple, sencilla de utilizar y ocupa muy poco espacio, algo que se agradece en un coche estrecho como este. Debajo del selector sí que nos encontramos con una pequeña guantera en donde vaciar nuestros bolsillos, también estrecha porque no disponemos de mucho espacio, pero más que suficiente.

La verdad es que es un habitáculo en que se ha aprovechado a la perfección cada centímetro sin saturarlo y es muy atractivo. Además, nuestro D2S venía muy bien equipado y disponíamos de navegador, asistente de arranque en pendiente, volante multifunción, aire acondicionado, sensores de aparcamiento traseros, cámara de ayuda al aparcamiento trasera, arranque por botón, equipo de infoocio con pantalla táctil de 9″ con compatibilidad con Android Auto, instrumentación digital, ordenador de a bordo, asientos deportivos y tapizados en cuero y ante, llantas de aleación, o cierre centralizado con mando a distancia.

En el D2S existen dos versiones, que se diferencian por la capacidad de la batería. La nuestra tenía una capacidad de 27 Kw/h y una autonomía aproximada de unos 250 Km. La otra versión tiene una batería de 17 Kw/h y una autonomía de alrededor de unos 150 Km. El equipo de serie es igual y las prestaciones totales también, así que en lo único que se diferencian es en la capacidad de la batería y, por supuesto, el precio que ésta conlleva.

Para cargarlo disponemos de los cables específicos y en una toma de corriente doméstica, la versión con menos capacidad tardaría unas 8 horas en completar la recarga, por lo que suponemos que nuestra versión necesite emplear un poco más de tiempo para ese menester.

Tiene un equivalente a 49cv de potencia con los que alcanzamos una velocidad máxima de 100 Km/h, suficiente para poder circular también en tramos y radiales alrededor de la urbe y el motor eléctrico debe mover un conjunto que no llega a los 1000 Kg, por lo que es fácil alcanzar la autonomía anunciada con cada uno de ellos. También influye nuestra manera de conducir y la energía recuperada con la frenada regenerativa, aunque no sea mucho.

Los frenos son suficientes para detener al conjunto, aunque el pedal tiene un recorrido inicial inerte en el que no hace nada. No es preocupante ni frena de una forma disparatada cuando no debe, pero sin duda, hay que acostumbrarse al tacto. Por su parte, algo que me llamó mucho la atención es su amortiguación, ya que es bastante dura para tratarse de un vehículo con pretensiones urbanitas. No es incómodo en condiciones normales, pero debido a su corta distancia entre ejes, percibimos los desperfectos y los badenes que nos podamos encontrar en la ciudad.

Es un coche urbano de referencia, con una agilidad notable para circular entre el tráfico, muy equipado y 100% eléctrico, por lo que podremos beneficiarnos de las ventajas que nos aporta la etiqueta 0 de la DGT. Puede, o no, gustaros la estética diferente y diferenciadora del D2S, pero indudablemente estamos ante uno de los urbanos definitivos y más prácticos que hayan podido pasar por nuestras manos.

FUENTE: http://motorproyect.es/prueba-invicta-electric-d2s/

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